Últimamente se me acumulan las lecturas, y me falta tiempo. Mi mesita se llena con libros que, al llegar la noche, me lanzan una mirada tristona por la espera a la que están sometidos, ¡pobrecitos! Más tristes se han puesto cuando les he tenido que explicar que colaba uno especial. Y es que la tía de Isora, una de mis “peque-clientes” ha escrito un libro y su mamá Raquel, me daba la oportunidad de leer el debut de su hermana. Sintiendo especial interés por los escritores noveles, me puse manos a la obra.

LA MAISON DE LAS MALAQUITAS de Sara Rodrob

La Maison de las Malaquitas

Cuando todo tu universo se desmorona, cuando no ves la luz al final del túnel, tienes dos   opciones: rendirte o seguir intentándolo. La primera opción, normalmente es inaceptable, debes resurgir de tus cenizas cual ave fénix, ponerte el mundo por montera, coger impulso y seguir adelante.

Martina acaba de quedarse viuda con 70 años, ha perdido a su compañero de vida. Siente tristeza, pero en lo más profundo de su ser siente paz. Ya no tendrá que vivir más la vida rígida a la que Alonso la sometía. Una vida en la que el valor del dinero, la buena posición y las apariencias lo eran todo. Ahora está sola, tiene hijos sí, pero educados bajo esas premisas solo el dinero les importa y querrán mandar a su madre a una residencia para quedarse con su piso. Un piso céntrico en la capital española con 8 habitaciones de las que le sobran siete.

Maya, Mérida, Matilde, Mehret, Milagros, Mencía, y Malena: 7 mujeres diferentes, pero con algo en común, han tenido que por distintos motivos dejar sus hogares, haciendo frente a las adversidades que la vida les ha puesto por delante.  Mujeres, que, como todas, ríen y lloran, en ocasiones son felices y en otras no tanto. Mujeres con sus luces y sus sombras que buscan en los anuncios de un periódico su nueva casa.

¿Encontrarán en el piso de Martina su nuevo hogar? ¿Un hogar intergeneracional en el que dejar atrás sus fantasmas y comenzar una nueva vida?

La Maison de las Malaquitas te enganchará en sus primeras páginas con la presentación escueta y acertada de cada personaje. Con tan solo una escena, la autora es capaz de hacer que el lector empatice con cada una de ellas, entendiendo perfectamente cómo se sienten.

Pienso, que tal y como están las cosas, es un buen momento para leer un libro como éste cargado de positividad y de ayuda desinteresada. En el que personas desconocidas, de distinta índole, edad, creencia y procedencia, forjan lazos y se ayudan mutuamente para resolver sus problemas. Y después reflexionar, si ahora nuestro problema es común, ¿por qué no nos ayudamos y empatizamos más?

Gracias Raquel por regalarme este libro y mucha suerte a Sara en su andadura como escritora.

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