El otro día fue “Martes de Campo”, esa fiesta en la que te vas al prado más cercano a tu casa y te comes un buen bollo relleno de chorizo, bacón, morcilla o lo que prefieras. Este año ha sido diferente y el martes de campo me he decidido a eliminar todo el kippel que se oculta en nuestra casa. Ya sabéis, citando a Isidore, el kippel son todas esas cosas inútiles que van haciéndose dueñas del espacio: los libros amontonados en la mesita, la ropa sin planchar, los peluches del peque y los funkos de cabezas oscilantes. Dicen que si te vas a dormir y dejas un poco de kippel encima de la cómoda de la habitación, cuando te despiertas por la mañana se ha multiplicado por dos.

Así que rebusqué en el cajón y me armé con mi plumero varita mágica de madera de manzano y plumas de avestruz. Lancé todos los hechizos anti-pelusa conocidos, incluidos los de Merlín el Encantador y Mary Poppins, con idéntico resultado: un fracaso. Así que no me quedó más remedio que agitar las plumas de avestruz… ¡¡pero para quitar el polvo!! Todo iba bien, incluso podía con las plantas rodadoras de pelusa, hasta que puse un pie en la habitación y me encontré con esto:

¡¡Miles de ojos se abrieron mirándome!!, y de debajo de la cama empezaron a salir grandes bolas negras saltarinas, de enormes fauces y mirada feroz. Bueno, a lo mejor era pequeñas bolas negras saltarinas con ojos y aspecto simpático. Pero no te puedes fiar así que les grité…

¡¡¡Susuwatari!!!

¿No los conocéis?, son unas simpáticas bolitas de hollín creadas por el increíble Hayao Miyazaki. Salen en un par de películas pero si queréis verlos en todo su esplendor tenéis que hacerlo en Mi Vecino Totoro.

Es una película para niños y mayores, que os hará sonreír y querer volver a ser niños. Es la historia de dos niñas, Mei y Satsuki, que se mundan al campo con su padre mientras su madre se recupera de tuberculosis en el hospital. Una tarde Mei descubre que un viejo alcanforero vive un espíritu guardían del bosque que se llama Totoro. A partir de ese momento Mei y su hermana viven aventuras increíbles.

Mi Vecino Totoro

Es una película que os aseguro os encantará. Personalmente lo que más me atrae de la película, aparte de su apartado artístico, es lo diferente que es a una típica producción estadounidense. Es una película sin antagonistas, no hay una bruja malvada, un Scar o Jafar. El padre de Mei y Satsuki acepta con total naturalidad que las niñas hayan visto susuwataris (“conejitos del hollín” en la traducción) o a Totoro. Incluso va a visitar al alcanforero donde vive Totoro y le da las gracias por haber cuidado de Mei.

Y no os cuento más para que veáis la película, si todavía no lo habéis hecho.

P.D. Ahora mismo la están echando en Netflix (junto con el resto de las películas de Miyazaki). La banda sonora es de Joe Hisaishi, y la canción de Totoro (en japonés) la podéis escuchar en spotify.

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